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Este complejo turístico ubicado en las montañas de Jishou, en el sur de China, goza de una posición privilegiada con vistas hacia el valle que atraviesa el puente colgante de Aizhai.

Luis Aguirre
Hou Yu Zhuo
Miguel Palencia
Razvan Brezoianu

Localización: Jishou, China
Superficie edificada: 32.575 m2
Superficie de parcela: 57.652 m2
Cliente: Promotor privado

El hotel está formado por una serie de villas singulares cuidadosamente integradas con el paisaje, un centro de ocio y servicios comunes con salas de baile, salones de té, centro de conferencias y oficinas administrativas, así como un restaurante panorámico situado en punto más alto del complejo.

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El patrón urbano de ordenación combina la flexibilidad que requiere el terreno accidentado con un sistema modular capaz de racionalizar la disposición y la construcción de los edificios. De esta manera, la escarpada parcela se transforma en una especie de malla geométrica tridimensional formada por cuadrados y triángulos, capaz de adaptarse a los diferentes niveles del terreno. Esta red simplificada de puntos proporciona un sistema de circulación secundario a través de calles que permiten acceder a las villas y un patrón de ordenación espacial que, a pesar de la elevada densidad del conjunto, garantiza que todas ellas disfruten de vistas interesantes, privacidad y una orientación óptima.

En contraste con la ordenación sistemática y racional del paisaje y los edificios, las carreteras de acceso se adaptan al terreno con un lenguaje más determinante, dividiendo la trama en manzanas y minimizando los taludes y terraplenes. Las carreteras están pensadas para vehículos eléctricos y peatones, por lo que cuentan con una pavimentación de superficie porosa que se mezcla con la vegetación del paisaje.

La reinterpretación del terreno original, reconstruido en una especie de origami ondulado permite pixelar el paisaje original combinando arquitectura y naturaleza. Los polígonos triangulares de la malla se convierten en jardines con vegetación nativa, cuidadosamente seleccionada para proporcionar un mosaico de diferentes tonos y texturas, añadiendo un matiz más de variación y singularidad a cada rincón del pueblo.

Los edificios extienden el lenguaje del paisaje al ámbito arquitectónico. Cada villa mantiene una proporción cuadrada con un tejado de inclinación diagonal que forma también faldones en forma de triángulo. El resultado es una composición cautivadora en su conjunto, un pueblo donde la repetición y el azar generan un entorno artificial pero basado en el encanto de las reglas de la naturaleza, un equilibrio distintivo entre caos y armonía.

La distribución interna de las villas se organiza alrededor de un núcleo central con una escalera de caracol que conecta tres niveles. Para minimizar el número de tipologías y mantener el sistema de construcción modular y rentable, la vivienda tipo está diseñada para adaptarse a cualquier orientación y condición del terreno.
Los espacios de uso diurno se ubican en los pisos inferiores, mientras que las habitaciones con baño disfrutan del espacio bajo cubierta.

El aspecto monolítico y poliédrico de las villas se refuerza con la selección de materiales y el diseño de la fachada. El revoco blanco se define con piezas insertadas de latón, mientras que el revestimiento interior de madera ofrece un contraste cálido que se observa a través de la disposición informal de los huecos de ventana. Este matiz ofrece un carácter escultórico a las villas, de formas puras y sobrias en su exterior, pero mostrando un interior acogedor, cómodo y cálido.
El resto de edificios de la intervención comparten el mismo lenguaje formal, si bien introducen variaciones sutiles para expresar su función y mantener un diálogo con el resto.

En la parte norte se sitúa un bloque de apartamentos, que como si de una versión más grande de las villas se tratase, mantiene la misma volumetría, disposición y tamaño de huecos de fachada. El edificio de usos comunes y el restaurante, por otro lado, se extienden en planta para acaparar un área más significativa de la cuadrícula base, de modo que estos edificios puedan albergar las funciones de uso público que los caracterizan, sin embargo presentan en su cubierta una serie de pabellones acristalados que se establecen un claro diálogo con las villas.Estas estructuras de piel translúcida destacan del resto del resort y se convierten en miradores que, como faroles de papel, se dejan ver en la noche desde los recónditos rincones de la aldea.